¿Tu cuerpo avisa? Lo que nadie dice del sistema musculoesquelético
Ese tirón en el muslo que "ya se te pasará". Ese dolor de talón que solo aparece al levantarte. Esa molestia en el hombro que llevas meses cargando sin decírselo a nadie. Millones de personas —deportistas y no deportistas— conviven con estas señales sin darles importancia, hasta que una lesión menor se convierte en una lesión crónica.
En el tercer episodio de Medicina Sin Filtro, el Dr. Nicolás Bernard —médico radiólogo argentino, subespecialista en imágenes musculoesqueléticas y consultor de imágenes para la Confederación Argentina de Handball, hoy radicado en Tunja, Colombia— expone con total franqueza los errores más comunes al diagnosticar lesiones musculares, tendinosas y óseas, y por qué el tiempo es el recurso que más se subestima en la recuperación de un deportista.
Temas clave del episodio
El error que más cuesta: no saber qué estás buscando
Cuando se piensa en errores médicos, se imagina falta de destreza técnica. Pero según el Dr. Bernard, la causa más frecuente de un mal diagnóstico en ecografía musculoesquelética es otra: no formular las preguntas clínicas correctas antes de apoyar el transductor. Cómo ocurrió la lesión, cuándo pasó y dónde duele exactamente —señalado con la punta de un dedo, no con toda la mano— son los datos que dirigen un estudio certero.
Sin ese enfoque, cualquier especialista, por experimentado que sea, puede pasar por alto el hallazgo relevante. Y en el mundo del deporte, cada día de retraso es un día menos de rehabilitación.
El desgarro invisible: el caso del sóleo
Uno de los ejemplos más contundentes del episodio es la lesión del músculo sóleo —la misma que ha dejado fuera de la cancha a jugadores como Gareth Bale. A diferencia de un desgarro clásico, esta lesión no se anuncia con un pinchazo agudo: se instala de forma progresiva, el jugador cree que "ya pasó" tras uno o dos días de descanso, y recae al volver a jugar.
El dato que más sorprende: hasta el 70% de los desgarros del sóleo no se detectan por ecografía, por la complejidad de sus uniones mioponeuróticas. Cuando la sospecha clínica es alta y la ecografía no muestra nada, el siguiente paso obligado es la resonancia magnética.
Ecografía, radiografía o resonancia: cuál usar y cuándo
El episodio ofrece una guía clara sobre cuándo pedir cada estudio de imagen:
- Radiografía → sospecha de lesión ósea, neoplásica o tumoral. Es insustituible para ver la trama del hueso.
- Ecografía → lesiones superficiales de partes blandas: desgarros musculares, distensiones ligamentarias accesibles.
- Resonancia magnética → lesiones articulares profundas —ligamentos cruzados, meniscos— donde la ecografía y la radiografía "se quedan a mitad de camino".
La historia del corticoide que casi le cuesta el fellowship
Una de las anécdotas más honestas del episodio: siendo fellow, el Dr. Bernard infiltró con corticoides el hombro de un paciente influyente que no podía dormir por el dolor, sin consultarlo antes con su superior. El paciente mejoró de inmediato. Pero la lección que se llevó fue otra: el uso de corticoides sin la precaución adecuada puede tener un efecto nocivo sobre los tendones a mediano plazo. El alivio inmediato no siempre es la decisión más segura.
Sobrediagnóstico: el mito de la epicondilitis
No todo dolor de codo es "codo de tenista". El Dr. Bernard explica que la epicondilitis —en realidad epicondilosis, porque el tendón se degenera en lugar de inflamarse— es una de las patologías más sobrediagnosticadas. Cuando la imagen del tendón se ve normal, hay que seguir buscando: inestabilidad posterolateral del codo o atrapamientos del nervio radial son causas que suelen pasarse por alto.
- Dolor muscular agudo tras un mecanismo de aceleración, freno o golpe directo
- Molestia que "mejora" con el reposo pero reaparece apenas se retoma la actividad
- Dolor articular con sensación de inestabilidad (rodilla, tobillo, hombro)
- Dolor persistente en talón o planta del pie, especialmente al levantarse
- Cualquier lesión deportiva que no se resuelve en el tiempo esperado (2-4 semanas)
Toolkit: cómo protegerte de un mal diagnóstico
Recomendaciones prácticas que deja el episodio, tanto para pacientes como para colegas en formación:
Hay una idea que atraviesa todo el episodio: el diagnóstico certero no depende de un solo estudio ni de una sola persona, sino de un equipo que hace las preguntas correctas y de un paciente que confía lo suficiente como para contar exactamente lo que siente —sin esconder nada por miedo a perderse el próximo partido.
Tu cuerpo lleva tiempo avisando. La diferencia está en si alguien —tú, tu médico, tu equipo— está sabiendo escuchar la señal a tiempo.
Nota: este contenido es educativo y no reemplaza una consulta médica.


